28/03/2008
Resurrección
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:45
la claridad siempre es de agradecer
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:45
¿y tu que pondrías?
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:46
lo q pongo siempre..
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:46
entrega.
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:46
muy tentadora esa actitud
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:46
oye...
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:47
estamos flirteando casualmente?
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:47
yo, al menos, si
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:47
ya...y no tan casualmente...con alevosia y nocturnidad.
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:48
si, solo nos falta el agravante de ensañamiento
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:48
nos van a condenar.
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:49
ojala, si es a arder juntos
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:49
arrepintamonos!
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:50
q palabro!
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:50
¿donde se ha visto eso en un pirata?
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:50
(a no ser que sea para sacar ventaja)
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:50
jajajajajajajaja
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:51
filibustero!
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:51
si, al asalto de tu cuerpo
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:51
( nena...no le creas...la bandera está izada)
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:52
con dos tibias y una calavera
Él — domingo, 23 marzo 2007 12:52
no quedará hueco por registrar tras el asalto
Ella — domingo, 23 marzo 2007 12:53
pero si te he jurado y perjurado q no tengo nada de valor...q soy una " probecita" !
23/11/2007
Cálida y húmeda
Me gustaría
perderme en el laberinto de tus incertidumbres
sentir soplar tus ráfagas de caos
y sufrir con placer tus deficiencias
deslizarme en la penumbra de tus entretelas,
acompañar calladamente tus pensamientos
y aquilatar tus dudas con mis manos,
aún sabiéndote rebelde y liberada
analizar profundamente la eternidad
que cabe en un segundo
y como se refleja el mundo
en el juego de espejos de tus ojos
Me gusta
descubrir en tu palabra
la irrealidad de lo real,
la solidez de los sueños
y la calidez de la muerte
contemplar el dorado brillo del atardecer
que desprende tu alma
y saber que siendo nada
para mi puedes ser todo
cuando te abres a mi
cálida y húmeda.
07/10/2007
Tus ojos son los grilletes
que me atan a tu cuerpo
y me obligan a soportar
el suplicio
de tus uñas en mi espalda.
Tus ojos son los grilletes
que me torturan de sed
obligándome a lamer
el salobre manantial
que mana de tu vientre
Tus ojos son los grilletes
que me sujetan a ti
tensando mis músculos
que se baten desesperados
atrapados entre tus piernas
Tus ojos son los grilletes
que atenazan mi cintura
y arrastran mi verga
que se hunde,
sin remedio
en tu hendidura.
07/04/2007
Pasión y muerte
Adoro estos dias
porque me permiten comprobar que
el verbo se hizo carne
y por eso tu cuerpo ha vuelto a habitar
entre mis manos.
Me he abstenido de comer carne
y he reservado mi boca
exclusivamente
para disfrutar la frescura
del maduro fruto de tu vientre.
Que en verdad, en verdad se nos dijo
que nos amásemos los unos a los otros
y yo he cumplido devotamente este precepto
visitando dulcemente
todos los huecos de tu cuerpo.
Volver a recordar
que tienes en verdad el poder y la gloria
cuando me hundo entre tus piernas.
Sentir el redoble de tambor
de mis muslos contra tus nalgas,
el incienso que emana el perfume de tu piel
y el lamento produndo de saeta
de tus gemidos
cuando deslizo dentro de ti
la punta ardiente de mi cirio
que termina siendo líquido
como si de verdad fuese de cera.
Y al final la doliente agonía,
de saber que todo es fugaz,
de sentir como abandonas mi cuerpo
y mi ciudad
y te vas lejos
de vuelta a casa con los tuyos.
14/03/2007
El rítmico hip hop de tus entrañas
Me gusta refregar mi piel contra tu piel
como lo que soy,
un animal en celo
hambriento de carne
de hembra en flor,
como tu,
ansiosa por recibir
en tu seno
la embestida del macho.
Me gusta verme reflejado en ti,
sentir como aumenta tu ansiedad
cuando ves mi cuerpo
que pide a gritos
la humedad de tus entrañas.
Me gusta contemplar
como te abres a mis caricias,
como acude el nectar desde tus profundidades,
al reclamo de mi lengua
caliente
entre tus piernas.
Me gusta verte suspirar
de deseo,
cuando me demoro
jugando con tus senos
y mordiendo tus saladas axilas
mientras mi glande
presiona tus rodillas.
Me gusta oirte gemir de placer
cuando mi verga se desliza
segura, en tu matriz
y tus labios se cierran
sobre ella
tiernos y acariciadores.
Me gusta oir el dulce chapoteo
que produce el energico movimiento
de émbolo en tu coño húmedo
cuando te penetro, una y otra vez
y el frenético
ritmo de percusión
de mis muslos contra tus nalgas.
Me gustan mis jadeos,
y sorpenderme improvisando versos de amor en tus oidos,
como un rapero
al ritmo brutal de tus caderas
que rebotan sobre el lecho.
02/03/2007
Mudanza
He cambiado de casa,
siempre pienso que lo mejor está por llegar
y me esfuerzo en
no dejarme anclar al pasado por la belleza
de los recuerdos de los momentos vividos.
Mi decisión era empaquetar sin concesiones
al sentimentalismo,
abandonar las paredes de aquel dormitorio
donde había disfrutado de lenguaje de los cuerpos
sin recordar las pieles que
bajo aquellos techos, habían besado mis dedos.
Reconozco que he fracasado
en mi intento.
Desde el primer momento me embargó
el olor del perfume, al retirar las últimas sábanas usadas.
Los pequeños tesoros de bisutería
perdidos en los pliegues bajo los cojines del sofá,
Los objetos que marcan territorios en el baño
(restos de lápiz de ojos,pasadores para el pelo y otras insignias
abandonadas tras el paso victorioso y fugaz de la belleza frente al espejo).
Me abandoné a la añoranza del hueco
de cierto cuerpo entre mis brazos,
al tacto de otro pelo que rozaba mi espalda
mientras los labios recorrian mi espinazo,
a los gritos y gemidos que todavía resonaban
como un eco mudo, en los rincones.
Cerré la llave, por última vez con prisa
y se la devolví a la agencia de alquiler
huyendo del dulce placer de las sensaciones
que no volverán
y con el firme propósito de encontrar nuevos cuerpos
con los que contruir recuerdos
que me sigan conmoviendo el corazón.
28/01/2007
Sentirse uno
Es difícil llegar a sentirse uno,
a identificarme contigo con tal intensidad
que no pueda saber donde esmpiezas tu
y donde termino yo.
Es un aprendizaje lento y complicado
que necesita la fuerza y la constancia del deseo,
de un deseo tenaz
que hace del placer, virtud.
He conseguido aprender a estremecerme
al sentir el temblor que transmiten
las terminaciones nerviosas, bajo tu piel
al contacto de la yema de mis dedos.
Es difícil sentirse uno,
pero ya soy capaz
de volver a vivir cada sensación
de nuestro primer encuentro,
cuando aspiras profunda y lentamente
el aroma que brota de mi pecho.
Y que mi saliva, se vuelva salobre
cuando hurgas ansiosa con tu lengua
el hueco de mi ingle y la piel de mis testículos.
Pero todavía me queda un largo camino,
que me lleve a no saber
de quien es el miembro que rellena tus huecos,
a sentir que me penetras,
a saber que te acojo dentro de mi,
a respirar el aire que entra por tu boca,
a gemir con tu garganta
y a correrme cuando llega tu clítoris al borde del abismo.
13/01/2007
Batalla contra el frio
El martes llegó diciendo que tenia frio,
un mal dia de trabajo,
una semana de tensiones.
Le quité los guantes de las manos,
y las conduje por debajo de mi ropa
sobre mi espalda caliente.
Dió un respingo,
intentando retirarlas mientras protestaba.
Sujeté sus manos y las apreté fuertemente
sobre mi piel
y detuve su amago de protesta
sellando sus labios con los mios.
Cuando su respiración se calmó
y sus manos se templaron
le serví una copa y le encendí un cigarrillo.
La escuché largo rato desahogándose sobre
la insoportable pesadez de los avatares cotidianos
y su voz me llegaba lejana
ahogada por la profundidad de su mirada
y por mi abstracción en la lectura
de los imperceptibles cambios
de la expresiones de su rostro
en tránsito hacia el sosiego.
Pero la batalla contra el frio
no había sido ganada como delataban
sus brazos cruzados sobre los hombros
y la postura encogida de su cuerpo.
De pronto se detuvo,
y me dió un beso en el que contrastaba
la frialdad de sus labios con la calidez de su lengua.
Levantándose me tomó de la mano
y me condujo al dormitorio
se desnudó solo de cintura para abajo
conservando su jersey de lana.
Yo me desnudé por completo,
al acompañarla bajo la manta
noté la frialdad de sus pies y sus piernas
y comencé a acariciar sus nalgas heladas
mientras sentía cómo la piel, erizada por el frio,
se alisaba al paso de mis manos como si fuese
ropa húmeda bajo una plancha.
El estremecímiento
al sentir sus manos glaciares sobre mis huevos
fue una sensación fugaz,
en comparación con la placentera sensación
que me produjo el suave y ritmico masaje
al que se aplicaron sus dedos.
Con suavidad introdujo mi polla erecta
en su cálido y húmedo coño,
al tiempo que se desprendía de los restos de su ropa
lanzándolos lejos de la cama
mientras exclamaba
¡qué calor!
31/12/2006
Tratamiento rejuvenecedor para corazones dañados
Busca un puñado de palabras amables
en tu mismo oido,
aquellas a las que no atendiste porque estabas
concentrada en tu propio dolor
o en tu propia resignación.
Tómalas ahora, anótalas en un papel,
pronunciátelas en un susurro, quema el papel
y mezcla sus cenizas con tu crema corporal.
Pide prestadas unas manos suaves,
entrégales la crema corporal
y diles que unten tu cuerpo entero,
despacio, hasta sentir que los poros de tu piel absorben
las palabras que anotaste.
Concéntrate en el tacto de los dedos
que abre el apetito dormido de tu cuerpo.
Consigue unos labios que te rocen suaves
y una lengua que limpie ahora tus poros de cenizas,
devolviendo a tu piel
las sensaciones ocultas
que creias muertas bajo el frio.
No temas estremecerte y gritar
hasta hacer desprenderse y caer
las cicatrices de tu corazón.
Agradece como es debido
las palabras, las caricias y los besos
devolviéndolos multiplicados
a quien los sepa disfrutar.
19/12/2006
He renunciado a mi patria
He renunciado a mi patria
y me he declarado
ciudadano de tu cuerpo.
No quiero hablar otro idioma
que el que escucho en tus entrañas.
Los límites de mi horizonte
acaban en tu piel
que recorro palmo a palmo
con las yemas de mis dedos
que ahora son mis pies.
Soy un experto buscador
de humedales ocultos.
Mi lengua, mil veces mas sensible
que la vara de un zahorí,
vibra ansiosa presintiendo la presencia
en tu subsuelo
de tu dulce saliva,
de tu salado sudor,
de tu agridulce manantial vaginal,
y de la cérea miel que lubrica tu ano.
Ahora soy una extraña especie de exiliado.
Un exiliado feliz
que ha encontrado refugio,
cálido y feliz
y al que acoges
entre tus nalgas.
