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02/03/2007
Mudanza
He cambiado de casa,
siempre pienso que lo mejor está por llegar
y me esfuerzo en
no dejarme anclar al pasado por la belleza
de los recuerdos de los momentos vividos.
Mi decisión era empaquetar sin concesiones
al sentimentalismo,
abandonar las paredes de aquel dormitorio
donde había disfrutado de lenguaje de los cuerpos
sin recordar las pieles que
bajo aquellos techos, habían besado mis dedos.
Reconozco que he fracasado
en mi intento.
Desde el primer momento me embargó
el olor del perfume, al retirar las últimas sábanas usadas.
Los pequeños tesoros de bisutería
perdidos en los pliegues bajo los cojines del sofá,
Los objetos que marcan territorios en el baño
(restos de lápiz de ojos,pasadores para el pelo y otras insignias
abandonadas tras el paso victorioso y fugaz de la belleza frente al espejo).
Me abandoné a la añoranza del hueco
de cierto cuerpo entre mis brazos,
al tacto de otro pelo que rozaba mi espalda
mientras los labios recorrian mi espinazo,
a los gritos y gemidos que todavía resonaban
como un eco mudo, en los rincones.
Cerré la llave, por última vez con prisa
y se la devolví a la agencia de alquiler
huyendo del dulce placer de las sensaciones
que no volverán
y con el firme propósito de encontrar nuevos cuerpos
con los que contruir recuerdos
que me sigan conmoviendo el corazón.
14/03/2007
El rítmico hip hop de tus entrañas
Me gusta refregar mi piel contra tu piel
como lo que soy,
un animal en celo
hambriento de carne
de hembra en flor,
como tu,
ansiosa por recibir
en tu seno
la embestida del macho.
Me gusta verme reflejado en ti,
sentir como aumenta tu ansiedad
cuando ves mi cuerpo
que pide a gritos
la humedad de tus entrañas.
Me gusta contemplar
como te abres a mis caricias,
como acude el nectar desde tus profundidades,
al reclamo de mi lengua
caliente
entre tus piernas.
Me gusta verte suspirar
de deseo,
cuando me demoro
jugando con tus senos
y mordiendo tus saladas axilas
mientras mi glande
presiona tus rodillas.
Me gusta oirte gemir de placer
cuando mi verga se desliza
segura, en tu matriz
y tus labios se cierran
sobre ella
tiernos y acariciadores.
Me gusta oir el dulce chapoteo
que produce el energico movimiento
de émbolo en tu coño húmedo
cuando te penetro, una y otra vez
y el frenético
ritmo de percusión
de mis muslos contra tus nalgas.
Me gustan mis jadeos,
y sorpenderme improvisando versos de amor en tus oidos,
como un rapero
al ritmo brutal de tus caderas
que rebotan sobre el lecho.
